En los últimos años, de ser un mero apoyo para los soportes en papel, ha pasado a convertirse en canales que funcionan de manera independiente, y que se han ganado, con méritos propios, gran cantidad de adeptos.
Las ventajas de navegar por el ciberespacio en busca de noticias y actualidad, es que los usuarios también pueden ser partícipes, ya que se trata de un espacio para interactuar, donde todos pueden buscar, investigar, recopilar y aportar datos. Además de contar con otros aspectos fundamentales en el uso de la web, como son la inmediatez en la información, el acceso ubicuo o los contenidos multimedia.
Por estos motivos, es fácil pensar que los medios tradicionales de transmisión de información van cayendo en el olvido. Sin embargo, el hecho de que las nuevas tecnologías sigan desarrollando y aportando mejoras al mundo del periodismo (y a otros muchos campos), eso no significa que vayamos a dejar de ver las ediciones impresas de los periódicos.
Cada medio (digital o en papel) tiene sus propias características, su propio lenguaje, y su propia identidad. Mientras que el periodismo digital no tiene competencia en cuanto a la instantaneidad de los titulares y la gran difusión de la información, si hablamos de la profundidad con la que se realiza el análisis de los datos y noticias, es la prensa tradicional quien se impone. Por ello no debemos dejar de lado ninguna de las dos opciones, puesto que cada una de ellas ofrece sus propias señas de identidad, y es independiente de la otra.
El periodismo digital y el tradicional no rivalizan, sino que se complementan, y debemos procurar que la tendencia en las próximas décadas sea hacia una coexistencia de ambas ediciones.
