jueves, 14 de marzo de 2013

Documental "¡Copiad, malditos!"

Los derechos de autor, ¿ética o economía?

Partiendo de la premisa “Hacer un documental para colgarlo en Internet, ¿es fácil?”RTVE produce un documental dirigido por Stéphane M. Grueso que nos habla de la propiedad intelectual en España y de los derechos de autor que se derivan de ella, así como de las agencias de gestión de derechos, en especial de la polémica SGAE (Sociedad general de autores y editores) y nos descubre una perfecta alternativa: las licencias Creative Commons. 

A lo largo del documental se va contando muy gráficamente el recorrido necesario que se debe hacer para conseguir licenciar un producto como éste bajo Creative Commons (con ello permitirá la libre copia y distribución de la película para uso no comercial). Javier de la Cueva, abogado especialista en derechos de autor, explica todos los pasos necesarios: un largo proceso en el que la SGAE pone la mayoría de las dificultades. Ello convierte al documental en una película singular y extraña.. El desarrollo de una web paralela al proyecto asegura el contacto bidireccional con potenciales espectadores del documental e internautas interesados en el tema.

Para terminar cito textualmente a los creadores: “ponemos sobre la mesa los nuevos retos éticos y morales que la revolución digital está planteando y vemos cómo, debido tal vez a la inundación de información a la que nos vemos sometidos diariamente, nos sucede que los árboles no nos dejan ver el bosque”.


¿Hasta qué punto se puede poseer una idea?

¿Es un delito copiar?  

¿No copiamos todos constantemente cuando pensamos y creamos?

¿Quién no le ha grabado un disco a un amigo en una cinta?

Para ver las entrevistas íntegras de los personajes que forman este documental, pincha aquí


Uno de los mensajes que me gustaría destacar es que del mismo modo que las tecnologías han evolucionado e Internet no es lo mismo ahora que en sus inicios, los derechos de autor, y por lo tanto la propiedad intelectual y la forma de distribuir la cultura, tampoco es la misma. Y no hay que estancarse en lo que era, sino buscar nuevos métodos tanto de distribución como de financiación. Y es realmente alentador descubrir proyectos como por ejemplo el Crowdfunding, que le da la oportunidad a esa cultura sin recursos económicos, que no están apoyados por las grandes multinacionales.

Para saber cuáles son las principales plataformas crowdfunding en España, aquí.

4 comentarios:

Daniel Martí dijo...

Mi opinión sobre el tema es que hasta ahora la industria de [insertar aquí música, cine, televisión, cultura en general] tenía una vía de conseguir ingresos basada en vender la obra de manera física. Con el paso del tiempo, el desarrollo de la tecnología, aka Internet, se ha cargado esa vía tradicional porque yo ahora puedo conseguir la obra sin pagar. Dado este panorama hay dos opciones muy simples: tratar de recuperar la vía tradicional o bien buscar una vía alternativa.

Las compañías, por lo que se ve, están optando en su mayoría por la primera opción, lo que supone irremediablemente atacar Internet. Ahí están los ejemplos de nuestra Ley Sinde o la estadounidense SOPA o las continuas acciones legales que toman contra páginas como The Pirate Bay. Hoy sin ir más lejos ha cerrado el portal tusseries.com por una "advertencia" de este tipo. En mi opinión todo esto está equivocado, es querer poner puertas al campo. Internet no se puede frenar.

La segunda opción consiste en buscar alternativas, que es lo que me parece apropiado, y alternativas hay tantas como imaginación tengan (¿no les encanta la originalidad?). Como ejemplos más conservadores están iTunes o Netflix, servicios bajo demanda o suscripción, algo más abierto todavía sería ofrecer una demo, una prueba para ver si te gusta el producto, y la posibilidad más libre sería directamente renunciar a vender la obra como tal y en su lugar buscar beneficios por otro lado. En este último caso se trata de ofrecer algo que no se pueda obtener gratis, la experiencia: experiencia de ir a un concierto, que no es igual que escuchar el CD; experiencia de ir al cine, cuya pantalla grande y calidad no es comparable a una descarga, etc.

Este es el camino idóneo en mi opinión, reinventarse. Lógicamente ni es fácil ni es cómodo, porque garantías hay pocas, porque da miedo, pero ya llegaremos antes o después. Y si algún día la tecnología avanza tanto que con ponerme unas gafas —y ya hay varios proyectos en desarrollo— puedo meterme en el concierto, pues habrá que buscar una vez más otra alternativa. Lo que es indiscutible es que ni nosotros ni cualquiera que sepa utilizar Internet vamos a pagar por algo que tenemos gratis.

Unknown dijo...

Tras ver este documental y leer las ideas aquí propuestas debo decir que estoy totalmente de acuerdo con mi compañero Daniel en que el camino idóneo es reiventarse.
Internet hoy en día se encuentra al alcance de todos, y es difícil para nosotros concebir la vida sin él, ya que lo vemos como algo necesario e indispensable.
Si bien tanto la banca, como el comercio entre otros sectores han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías con servicios como la banca online o el shop online, ¿no debería hacerlo la industria cultural del mismo modo?. Es cierto que a través de Internet podemos obtener fácilmente un producto cultural como la música o una película de forma gratuita, y que esto hace que cada vez ir al cine o comprar un CD sea una práctica menos usual, pero también hay que ver el lado positivo de la industria cultural en relación con las nuevas tecnologías. Gracias a ellas muchos artistas, la mayoría cantantes o músicos se han dado a conocer, y gracias a esta gran difusión que produce Internet, actualmente se han hecho un hueco en la industria musical(en el caso del ejemplo citado).
Personalmente creo que algo preocupante en este sentido es que el trabajo de muchas personas no se vea recompensando de la manera esperada por el hecho de tener una película colgada en Internet el día después de estrenarse en cines o disponer de un nuevo álbum de música completo en un programa de descargas de este tipo y de manera gratuita.
Si bien la cultura aparece definida como el conjunto de modos de vida y costumbres de una época o grupo social, desde mi punto de vista no debe quedar reducida al mero mercado, hecho al que se hace referencia en este documental.
La cultura va a seguir desarrollándose y con ella nuevos movimientos culturales, quizás el problema sea como ya hemos dicho que la industria cultural debe reiventarse y en gran parte para ello lo que debe hacer es adaptarse a las nuevas tecnologías.

Miriam Arroyo dijo...

En un primer momento, me gustaría destacar la primera parte del documental "copiar". Personalidades que entienden sobre el tema, dan su opinión acerca de dicho término, y a mí también me gustaría darla. "Copiar", como tal, a mí forma de ver no se debería hacer, es algo peligroso que atenta contra el trabajo de otras personas, pero hoy y en día, y debido al desarrollo de las nuevas tecnologías (TIC), esta acción no se puede evitar, sobre todo con el desarrollo de Internet, que se ha convertido en el fenómeno mundial por excelencia. Nos hemos acostumbrado, y sobre todo generaciones anteriores a la mía a vivir sin estos medios que nos permiten obtener muchas cosas de una manera gratuita. Esto es un problema, y el problema es no reconocer que vamos evolucionando, y que cada vez más, la obtención de cualquier película, CD es gratuita.
Como bien dice mi compañero Daniel, no somos tontos y si podemos conseguirlo sin pagar, lo haremos.
Si bien es cierto, y comprende a los profesionales, que trabajan para obtener un beneficio, pero al igual, como he dicho antes, los tiempos van cambiando y hay que adaptarse a las circunstancia, todos.
Asimismo, hemos llegado a donde nos encontramos hoy en día, a esta llamada revolución tecnológica, gracias a importantes personalidades, gracias a que estas personas innovaban, por ello, y apoyando lo dicho por Daniel, hay que innovar. Innovar es la palabra, que explica los cambios. De esta manera, buscando otros caminos, el negocio seguirá funcionando.

Ana Roca dijo...

Estoy de acuerdo con la opinión de Daniel sobre ofrecer la experiencia que no podríamos obtener de forma gratuita. Sin embargo, creo que esta iniciativa funcionaría mejor si por una entrada de cine pagásemos 5 euros, y no 9 y pico, como cuesta actualmente, al igual que en los conciertos: tendrían mucho más éxito si las entradas fueran más baratas.

El problema es que la industria cultural busca recuperar los beneficios que cree que está perdiendo vía Internet, inflando el precio de aquello que no podemos encontrar gratis. Lo cual, a mi parecer, es un error, porque cuanto más bajo sea el precio, más aumentará el consumo, ya que se convierte en un servicio accesible para muchas más personas.

Pero con el camino que llevamos, y los precios sin dejar de subir, es lógico que la mayoría de la gente deje a un lado las reticencias morales sobre si está bien o no copiar películas o bajar música de Internet, porque prácticamente, no nos están dejando otra alternativa.